A quince minutos de Barcelona, pegado a Esplugues y a las puertas del Parque de Collserola, Sant Just Desvern es uno de esos pueblos que mucha gente solo conoce de pasada por la autopista y que en realidad esconde arquitectura de referencia internacional, naturaleza a pie de calle y un casco antiguo con mucho carácter. Si tienes una tarde libre o estás pensando en una escapada corta, esto es lo que no te puedes perder — y dónde sentarte a comer cuando termines la ruta.
Empezamos por el edificio más fotografiado del municipio. Walden 7 es un complejo residencial construido en 1975 por el arquitecto Ricardo Bofill sobre los restos de una antigua fábrica de cemento, y es uno de los ejemplos más citados de la arquitectura postmoderna española. Sus patios interiores, escaleras imposibles y la fachada de color granate y violeta lo han convertido en escenario recurrente de series, videoclips y sesiones de fotos. Se puede visitar su interior (patios y zonas comunes) y es, sin duda, la parada obligada de cualquier primera visita a Sant Just Desvern.
Sant Just Desvern es una de las puertas de entrada al Parque Natural de Collserola, el gran pulmón verde de Barcelona. A pocos minutos del centro del pueblo se llega al yacimiento ibérico de La Penya del Moro, un poblado fortificado con más de 2.500 años de historia y unas vistas espectaculares sobre el Baix Llobregat. Desde ahí nacen varias rutas de senderismo y cicloturismo hacia el resto de Collserola, perfectas para una mañana activa antes de bajar a comer al pueblo.
Para los amantes de la arquitectura hay otra visita imprescindible: la Torre de la Creu, obra del arquitecto modernista Josep Maria Jujol (colaborador habitual de Gaudí). Junto a ella, el casco antiguo de Sant Just Desvern conserva masías, calles estrechas y la iglesia parroquial de Sant Just i Pastor, que dan al pueblo un aire muy distinto al de la Barcelona metropolitana que lo rodea.
Antes o después de la ruta, vale la pena pasear por el Mercat Municipal y las calles del centro: comercio de proximidad, terrazas y ese ritmo tranquilo tan distinto al de la ciudad. Es la mejor forma de entender por qué cada vez más barceloneses eligen Sant Just Desvern para una escapada de fin de semana sin coger el coche durante horas.
Después de caminar por Collserola o perderte entre la arquitectura de Bofill y Jujol, el plan perfecto es sentarte a comer bien. En Casa Sant Just, a pocos minutos del centro del pueblo, encontrarás una propuesta gastronómica que mezcla cocina mediterránea de autor, fusión nikkei y peruana, tapas, vinoteca, coctelería de autor y nuestra propia cervecería artesanal — todo en un mismo espacio, pensado para compartir mesa y sobremesa larga.
Abrimos de martes a domingo, en horario de comidas (11:00–16:00) y cenas (19:00–23:00). Los lunes descansamos.
Carrer de Rosa Leveroni Valls, 10, Sant Just Desvern, Barcelona